Remisión de urticaria solar posterior al uso de omalizumab. Reporte de caso

Autores/as

  • Ana María Villa-Arango Universidad de Antioquía, Unidad de Alergología Clínica, Medellín
  • María Angélica Muñoz-Ávila Universidad de Antioquía, Unidad de Alergología Clínica, Medellín
  • Ricardo Cardona Universidad de Antioquía, Grupo de Alergología Clínica y Experimental, Medellín

Palabras clave:

rticaria solar, Omalizumab, Resistencia a tratamiento estándar

Resumen

Antecedentes: La urticaria solar es un tipo de urticaria física caracterizada por la aparición de erupciones que ocurre entre cinco y 15 minutos después de la exposición a luz ultravioleta o a la luz visible, con resolución de los síntomas en las primeras 24 horas. Los análisis epidemiológicos muestran leve predominio del sexo femenino y un pico de edad de inicio entre los 20 y 40 años. La atopia está presente hasta en 48 % de los pacientes. El uso de omalizumab se ha reservado en los casos de urticaria crónica espontánea como tratamiento de tercera línea en los pacientes con poca respuesta al tratamiento con antihistamínicos, sin embargo, estudios in vitro han planteado el posible papel central de la IgE. A pesar de ello, no todos los pacientes tienen buena respuesta a la terapia anti-IgE.

Objetivo: Describir un caso clínico de anafilaxia y urticaria solar que mejoró con omalizumab.

Reporte de caso: Mujer de 27 años quien inició seguimiento tres años atrás por episodios de urticaria-angioedema con la exposición al sol y en una ocasión acompañados por síntomas respiratorios, por lo cual se hizo el diagnóstico de anafilaxia. Como parte de los estudios de urticaria inducible se colocó fotoparche; los resultados fueron positivos. Después de intentar controlar los síntomas cutáneos con diversos antihistamínicos (loratadina, cetirizina, desloratadina y fexofenadina a dosis tope), sin éxito, se decidió iniciar tratamiento con 300 mg de omalizumab cada 15 días, con el cual se obtuvo buen control sintomático sin el uso de antihistamínicos. Después de dos años de tratamiento con esa dosis, se espació la aplicación a cada 30 días, la cual fue tolerada. En la última cita se decidió suspender en omalizumab y observar evolución.

Conclusiones: Este caso permite evaluar los posibles usos del omalizumab en patologías diferentes a las que está aprobado en la actualidad, aun cuando de base no tiene un mecanismo IgE mediado conocido. Resultó ser una opción para este caso resistente al tratamiento estándar, evitar nuevos episodios potencialmente letales y mejorar la calidad de vida de la paciente.

Descargas